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Recetas: ¡A la rica manzana asada!

Sin duda, la manzana asada es uno de los postres que arrastra gran tradición y con el que uno no intenta ser demasiado creativo para modificar su receta o actualizarla porque, por sí sola, la manzana horneada desprende un gran sabor al que pocos se pueden resistir.

Aunque estamos acostumbrados a elaborarla como postre, hemos seleccionado tres recetas con manzana asada para utilizarla como entrante, para el desayuno o como una merienda saludable y muy digestiva.

Además, estamos en la época perfecta para disfrutar de la variedad reineta, una de nuestras favoritas para cocinar por su atractivo aroma y gusto.

COMPOTA DE MANZANA ASADA CON CANELA SIN GLUTEN

  • Manzanas reineta (a convenir)
  • 2 cucharadas de canela
  • 3 cucharadas de azúcar de abedul
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla o de miel
  • 5 cucharadas de vino blanco
  • 1 vaso de agua

Elaboración

Pela y trocea las manzanas y ponlas en un cazo. Después, añade a las manzanas la canela y el azúcar y pon el fuego medio-alto. Cuando empiece a caramelizar añade la miel o la vainilla y remueve bien.

Baja el fuego y añade el vino blanco, mezcla bien y deja se evapore casi al completo. Agrega un poco de agua tibia y deja cocer a fuego bajo hasta que las manzanas queden completamente asadas, casi deshechas. Con ayuda de un tenedor deshaz los trozos de manzana hasta conseguir una pasta. Con esta compota podrás rellenar bizcochos, cupcakes, utilizarlo para las tostadas…

¿Cómo conservarla más tiempo? Si lo pones muy caliente en botes de cristal y lo tapas enseguida, al enfriarse creará vacío y aguantará hasta un año en la despensa.

MANZANA RELLENA DE FRUTOS SECOS

  • Manzanas reineta (a convenir)
  • Frutos secos (opcional: nueces, pistachos o almendras)
  • Pasas
  • Miel Canela
  • Naranja

Elaboración

Parte la manzana en dos mitades y saca la mayor parte de la carne de la fruta con una cucharita. Aprovecha esa carne y trocéala más pequeñita. Después, rellena las mitades de la manzana con las frutas secas, ralladura de naranja, los trozos de manzana, un poco jugo de naranja, miel y canela.

Une ambas partes y las llevas al horno. Pasados unos minutos, báñalas con miel y un poco de jugo de naranja, con cuidado de que no se resequen demasiado. Debes mantenerlas en el horno unos 40-45 minutos.

FOIE CON MANZANA ASADA, NARANJA Y PISTACHOS

  • 1 lata de foie o paté ecológico
  • Manzanas reineta (a convenir)
  • 1/2 cucharadita de cacao
  • Mermelada de naranja
  • Un puñado de pistachos
  • 1 cucharada de azúcar de abedul
  • sal
  • agua
  • pimienta

Elaboración

Para poder trabajar con el foie debes tenerlo a temperatura ambiente, nunca demasiado frío, porque será más difícil de manejar. Para empezar con esta receta, debes echar el foie en un recipiente y añadir una pizca de sal y pimienta, así como el cacao y el agua. El siguiente paso, será batir hasta que quede todo ligado, pero deberás hacerlo a mano, no con batidora.

Vierte la mezcla en una manga pastelera y deja reposar en el frigorífico, pero sácala una media hora antes de volver a usarla. Mientras enfría, pela las manzanas y mételas en el microondas unos 6 o 7 minutos para poder machacarla con facilidad y convertirla en compota. (Si quieres, puedes aromatizarla con un poco de azúcar o vainilla).

Una vez machacados los pistachos, podrás empezar a montar el plato. Utiliza unos vasos bajos y anchos y coloca en la base un poco de manzana asada y rellena el resto con el foie. Encima pones un poco de mermelada de naranja y espolvorea los pistachos.

 

Prepara tu despensa para el otoño y protege tus defensas

Así es. Aunque nuestra mente aún no esté tan concienciada como nuestro cuerpo, ya ha comenzado oficialmente el otoño.

Los días se acortan, bajan las temperaturas y vuelven las rutinas, algo que puede afectar de manera directa a nuestro estado de ánimo y a nuestro cuerpo.

Pero… ¡cuidado! Nuestro organismo es muy sabio y los cambios también requieren de una preparación para no caer enfermos, porque al igual que hacemos con el armario, nuestra despensa también debe mudar, casi, por completo para dar prioridad a nuestras defensas y a nuestra energía.

Cualquier dieta en otoño tiene que ser capaz de contrarrestar el desgaste físico y mental, y nada mejor que los alimentos de temporada para conseguirlo. La naturaleza es sabia y en esta época nos da productos con menos cantidad de agua, pero más cítricos y ricos en vitaminas.

¿Qué es lo que no debe faltar en tus menús de otoño?

FRUTOS SECOS: Principalmente, nueces, almendras y pistacho tostado porque son ricos en fibras, proteínas y tienen una potente acción antioxidante. Además, su acción positiva sobre las grasas saturadas protege de la enfermedad cardiovascular. Eso sí, debes ingerirlos en pequeñas cantidades para no abusar de las calorías que requiere una dieta equilibrada.

MANZANAS: Junto a las uvas, kiwis y peras son las principales frutas de temporada. Son ricas en vitaminas y un aliado contra el estreñimiento, un problema muy común en esta época del año. Como mínimo, debes consumir una manzana al día.

CASTAÑAS: Un otoño sin castañas…¡No es otoño!. Y no sólo como tradición, sino porque se trata de un alimento que te ayuda a combatir el cansancio y a aumentar los niveles de energía por su presencia de vitaminas del grupo B. Lo mejor es tiene menos calorías que la mayoría de frutos secos.

CEREALES y PAN INTEGRALES: Conservan toda su riqueza porque no sufre procesos de refinamiento donde se pierden muchos nutrientes como el hierro o la vitamina B, que se encuentran en la cáscara de los granos. Por otro lado, tienen una alto contenido de fibra. Su consumo habitual mejoran el tránsito intestinal y el estreñimiento. Por ejemplo, el arroz integral es un alimento básico, muy energético y digestivo. Por su parte, el pan integral tiene las mismas calorías que el pan blanco, pero aporta tres veces más fibra.
CALABAZA: Tiene una fina textura y un sabor sutil que le permite adaptarse a cualquier menú. Debido al grueso de su piel se conserva muy bien durante meses. Entre los beneficios para la salud hay que destacar su contenido en ácidos grasos Omega 3 y que es un alimento rico en vitamina A.
SETAS y CHAMPIÑONES: Ricos en proteínas, vitaminas y minerales. Destacan por ser unos alimentos perfectos para reforzar el sistema inmunitario y proteger del frío. En este grupo de alimentos, también se recomienda consumir reishi y shitake, denominados como Superalimentos, gracias a que aumentan nuestras defensas.

LENTEJAS Y GARBANZOS: Las legumbres que mejoran nuestro sistema digestivo son, principalmente, los garbanzos y las lentejas pardinas. Ambos producen una sensación de satisfacción y bienestar digestivo. Lo mejor es combinarlas con algún cereal, donde la proporción de este último sea bastante más grande, por ejemplo 70% de arroz y 30% de garbanzos para reducir la sensación de hinchazón o gases, así como separarlo de productos animales (carne, chorizo…). En este sentido, consumir legumbres ecológicas nos segura ingerir un producto que mantiene todos sus nutrientes y está libre de conservantes y colorantes.

BRÓCOLI, COLIFLOR Y ROMANESCO: Son los sustitutos perfectos de pastas, arroces y harinas. Tienen un perfil muy completo, ya que posee muy pocas calorías, pero contienen gran parte de las vitaminas y minerales que nuestro organismo necesita a diario. Ideales para una buena digestión, así como para lograr una sensación de saciedad.

CHOCOLATE NEGRO PURO: Puede ayudar a combatir los síntomas de la fatiga crónica, ya que se cree que su consumo ayuda mejorar la acción de los neurotransmisores, como la serotonina. El cacao promueve la buena circulación sanguínea y es rico en antioxidantes. Por ejemplo, el cacao puro desgrasado, perfecto para incluir en el desayuno, beneficia el tránsito intestinal y contiene propiedades estimulantes contra la ansiedad.

JALEA REAL: Si hay un reconstituyente por excelencia para cualquier época del año, pero sobre todo para el otoño, ese es la Jalea Real. Su ingesta refuerza el sistema inmunológico y está recomendada para personas de cualquier edad. Es un gran aliado contra el frío y también cumple una función antiséptica en el caso de contraer gripes y catarros. Además, está presente en multitud de complementos alimenticios para el fácil consumo diario.

A nivel general, también es tiempo de infusiones después de las comidas, compotas de frutas, caldos y carne blanca. Así como de cocciones a presión, estofados o elaboraciones al horno.