Diferencias entre ecologico, biologico y organico
Diferencias entre ecologico, biologico y organico

Ecológico, biológico y orgánico. Diferencias entre ellos

Ecológico, biológico, orgánico…

Legalmente son sinónimos y todos suenan ricos y sanos… seguramente ya has usado estos términos alguna vez, pero ¿sabes realmente a qué hacen referencia  y cuáles son sus diferencias?

Ecológico, Biológico Y Orgánico  designan a aquellos alimentos o productos que no han sido tratados con ningún tipo de pesticida o químico que no sea natural,  que han sido cultivados respetando los ciclos propios de la naturaleza y, por supuesto, que no son transgénicos, es decir, no han sido modificados genéticamente. En definitiva, proporcionan beneficios para el medio ambiente, la comunidad agrícola y ganadera local y garantizan productos sanos y ricos en nutrientes, vitaminas y minerales. Son los agricultores y las empresas que comercializan estos productos los que han ido dibujando sus diferentes términos.

Aunque todos los producto Eco, bio u orgánicos son lo mismo y su común denominador es su certificación ecológica, hay a quien le gusta hacer alguna diferenciación como por ejemplo:  

  • Ecológico se utiliza para reafirmar que el producto proviene de un sistema de producción respetuoso con el medio ambiente.
  • Biológico, lleva inscrito en su raíz el concepto de “vida” y  significa que el producto no ha sufrido alteraciones genéticas.
  • Orgánico se refiere más bien a que el producto está libre de transgénicos y pesticidas que pueden alterar el producto final. Este término hace hincapié en el rechazo de fertilizantes artificiales o pesticidas en la producción, empleando solo abonos naturales o métodos alternativos.

En resumen, siempre que compres un producto que lleve la palabra Ecológico, Biológico y Orgánico estarás comprando un producto sano y sabroso, que respeta la tierra y el medio que lo rodea,  con una certificación ecológica que lo avala.

¿Cuáles son las principales ventajas de consumir productos ecológicos?

1. Protege la salud de los consumidores, de la tierra donde crece y de los agricultores.

La agricultura ecológica respeta los ritmos de la naturaleza, no utiliza pesticidas, agroquímicos, aditivos o semillas manipuladas genéticamente. Así, produce alimentos saludables, ricos en nutrientes, sabrosos y que se conservan mucho mejor. Además, protege la salud tanto de los consumidores porque se evita la ingestión de tóxicos a través de la alimentación que provocan daños en nuestros organismo. Si pensamos en los agricultores, éstos no tienen que manipular ni exponerse a la liberación de los tóxicos asociados a las sustancias químicas que se utilizan en la agricultura masiva.

2. Protege la agriculturay preserva la biodiversidad.

Contribuye a mantener limpio el patrimonio genético, ya que impulsa las variedades y razas autóctonas. Con los barbechos y el respeto de los ciclos de la tierra, así como la utilización del compost como fertilizante, el suelo se transforma en un medio para albergar vida y alimentar a los organismos que habitan en él, responsables de dar a la planta los elementos que necesitan para su correcto crecimiento.  La fertilización química por el contrario, mata la vida microbiana del suelo, agotándolo, contaminando los suelos y acuíferos y destruyendo los ecosistemas.

La agricultura ecológica respeta la materia orgánica de la tierra, frenando entre otros problemas la desertificación de los suelos. Además, favorece la retención del agua y al no contaminar los acuíferos contribuye a la reducción de la contaminación ambiental. Mantiene los habitats de los animales silvestres permitiendo y favoreciendo la vida de numerosas especies. Gracias a este enriquecimiento natural de la tierra se fomenta la biodiversidad, no se agotan los recursos, ni se gasta innecesariamente energía como ocurre con la agricultura intensiva que entre otras cosas cultiva fuera de temporada.

3. Contribuye a crear una sociedad más equitativa y justa

La agricultura ecológica preserva la sociedad rural, así como su cultura y tradición, ya que garantiza un trabajo digno y una remuneración y comercialización justa a quienes producen alimentos ecológicos. Garantiza también el consumo local y crea puestos de trabajo en el campo, liberándoles de la dependencia de la compra de semillas o pesticidas químicos. Además, ayuda a divulgar y promover una forma de vida que mantenga y preserve el contacto del hombre con la naturaleza.

 

 

 

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